Jonathan Flores Belmar: Carta abierta al Presidente de La República
Señor Presidente:
Y también al Ministro de Salud, Jaime Mañalich. En realidad intento dirigirme al estado. Y no me queda más que referirme a ustedes, aunque el problema no sea absolutamente suyo.
Estoy en Madrid desde enero, lejos de mi familia. Soy hijo único, y es segunda vez…
Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico, correría más riesgos.
Haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares donde nunca he ido, comería más helados y menos habas.
Tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente cada minuto de su vida.
Claro que tuve momentos de alegría, pero si pudiese volver atrás, trataría de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida. Sólo de momentos.
No te pierdas el ahora.
Yo era uno de ésos que nunca iba a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas. Si pudiese volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir, comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño. Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres y jugaría con niños.
Si tuviera otra vez la vida por delante. Pero ya ven, tengo 85 años y sé que me estoy muriendo. — Realmente no sé, pero lo felicito.
En la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico, correría más riesgos.
Haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares donde nunca he ido, comería más helados y menos habas.
Tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente cada minuto de su vida.
Claro que tuve momentos de alegría, pero si pudiese volver atrás, trataría de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida. Sólo de momentos.
No te pierdas el ahora.
Yo era uno de ésos que nunca iba a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas. Si pudiese volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir, comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño. Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres y jugaría con niños.
Si tuviera otra vez la vida por delante. Pero ya ven, tengo 85 años y sé que me estoy muriendo. — Realmente no sé, pero lo felicito.
Nos caímos, pero volveremos. Juro que volveremos.
— Eso dije en noviembre pasado. Hoy volvimos. Gracias, Universidad de Concepción.
Decir que soy feliz es poco.
Tengo a la mujer que amo a mi lado y con ella empezaré a cumplir sueños, con marraqueta bajo el brazo y estrellas en el cielo.
Decir que soy feliz es realmente poquísimo.

Sabio universo, sabios momentos, sabios ciclos. 24 siempre fue el número. 24 es el doble ciclo. 24 es el mejor año de mi vida. 24 será mi hijo.





